Un lugar donde charlar de fútbol en general(y del Real Zaragoza en particular). Sed bienvenidos.
martes, 15 de junio de 2010
El Mundial del ojeador(15-6-10)
Nueva Zelanda-Eslovaquia: Sorprende gratamente la disposición en el campo de la selección eslava, dentro de la cual destacan un ramillete de jugadores conocidos en el fútbol europeo(Skrtel, Vittek, Hamsik, etc.), pero por encima de todos ellos el jóven Weiss, hijo del seleccionador y perteneciente a una saga familiar de futbolistas, al que por el momento tal presión parece que no le puede. Está siendo de largo el mejor de su equipo, moviéndose a lo largo de toda la línea de tres cuartos, participando en todas las jugadas de ataque de su equipo. Muy profundo, gusta de abusar del regate, enseñar el balón, caracolear, y la verdad es que está desbordando siempre, y ya ha sido capaz de entregar algún que otro pase entre líneas muy peligroso. El "pero" del que informan los comentaristas tiene que ver más bien con su carácter, con tendencia a la irregularidad, pero desde luego hoy no es el caso. Sorprende también la historia del delantero Vittek, recién firmado por el fútbol turco después de golear durante varios años en la Bundesliga. Dejando aparte los salarios que se despachan en el fútbol turco, ¿no debe ser para cualquier jugador un destino más apetecible la Liga BBVA? Algunos de nuestros ojeadores deberían hacérselo mirar... Por cierto, la selección oceánica también juega, aunque como ya viene siendo tónica habitual en éste Mundial entre las selecciones menores, ha decidido ceder la iniciativa y esperar a las contras, por lo que casi no está luciendo ninguno de sus jugadores, excepción hecha del delantero del Boro Killen, hasta el momento luchador, peleón y participativo, pero sin suerte; y del mediapunta Elliot, el único de su selección que parece llevar algo de verdadero peligro, de proponer algo distinto, amén de ser el encargado de botar todos los balones a balón parado, que es de donde han partido las aproximaciones de mayor peligro de los neozelandeses. Por cierto, está actualmente sin equipo, quien tenga oídos que escuche... Por motivos obvios evitaré hablar del talentoso interior eslovaco Stoch, campeón de la Eredivisie con el Twente, puesto que la perspectiva de jugar la Champions League el año que viene con su equipo y el hecho de que esté siendo seguido por varios gigantes del fútbol europeo lo alejan bastante de nuestras posibilidades.
Brasil-Corea del Norte: De elogiar me parece la actitud del conjunto asiático. Han acabado perdiendo, como indicaba la lógica, pero la seriedad y el orden que han sido capaces de mantener atrás hace que ya hayan cumplido sobradamente. Además, y esto me parece muy importante, aunque vivan de las contras, ataque que llevan a cabo, ataque que finalizan, ya sea centrando o disparando, y todo ello sumado a los nulos espacios que han concedido y la asfixia a la que han sometido a los jugadores ofensivos de Brasil(nada menos) hacen que sean sin duda la más grata sorpresa de esta primera jornada. De todos ellos destacan sobremanera la estrella del combinado asiático Jong Tae Se, que ha dejado un par de buenos detalles en su pelea contra los centrales brasileños y una gran capacidad para caer a banda a recibir y crear espacios, inteligentes movimientos con y sin balón, y en definitiva una gran sensación de peligro cada vez que recibía la pelota; y Hong Jong Yo, segundo punta o enganche según las circunstancias, que buscaba siempre al primero en los contragolpes y con quien se ha asociado a las mil maravillas.
lunes, 10 de mayo de 2010
Lágrimas, escalofríos, gloria
La fecha, 10 de Mayo de 1995, está escrita con letras de oro en la historia de nuestro club y grabada a fuego en el corazón de todo aquel que se sienta zaragocista. Mucho se escribió en su momento de aquel gran equipo que hizo temblar los cimientos de la Europa futbolística, de su andadura en el torneo hasta la final, de aquella batalla en el Parque de los Príncipes, del mágico gol de Nayim... pero para mí el recuerdo de todo aquello es otra cosa. Es enarbolar la bandera de un sentimiento. Es la respuesta a por qué ser de un equipo que hace años que no levanta un trofeo, que lleva tres temporadas dando tumbos, que no ha podido sellar su permanencia hasta el final de la temporada. Es notar cómo ahora, mientras escribo sobre ello, se me eriza el vello de la nuca por enésima vez al recordarlo. Es volver a aquella noche, cuando sólo tenía once años...
... y escuchar a mi padre, hombre correcto y sereno donde los haya, dando gritos como un poseso en el salón. El balón ha entrado. Somos campeones. No hay tiempo para más. Ruido de platos y vasos rotos en el bar de abajo. Sonido de claxon de los cientos de coches que se lanzan a la calle, en dirección a la Plaza de España. Afonía. Nerviosismo acumulado durante 120 minutos que se libera de golpe. Las lágrimas de alegría del gran Gustavo Poyet, lágrimas que sentimos como nuestras, puesto que muchos las hemos derramado al oír el pitido final. El pequeño-gran hombre Pardeza levantando el segundo trofeo de más entidad del continente. París arde de pasión. Toda España vibra con un equipo que siente como suyo. Zaragoza llora de emoción. Somos campeones de Europa.
Imposible conciliar el sueño esa noche. Finaliza la conexión de Televisión Española, pero los fastos siguen en la radio. ¡Campeones! Cada vez que se refieren a nosotros con esa palabra, un escalofrío recorre mi espalda. ¡Campeones! La que se puede montar mañana en el colegio...
Al día siguiente todo el colegio está pintado de blanco y azul. Camisetas, pantalones, bufandas, balones en clase, hoy vale todo. Por fín, a las 8 de la mañana, el momento culminante. Entra a clase nuestro profesor, madridista de toda la vida, mira a sus alumnos-no puede ver otra cosa que no sean niños que sonríen con la boca, con los ojos y con el corazón- esboza su habitual media sonrisa y dice, condescendiente: "Ha sido una gran victoria. Enhorabuena". Y a partir de ahí, más gritos de los que aún conservan la voz, y vivas, y alés. Y tal es el ambiente que se vive que en el recreo, yo, un niño más bien callado, ni mucho menos agitador ni extrovertido, termino gritando a voz en cuello la alineación del día anterior entre jaleos y vítores de mis compañeros justo después de cada nombre. Otro gran recuerdo de la infancia.
Ésta es la parte de la celebración que a mí me toca vivir, el trasfondo es mucho más amplio, pero sólo seré capaz de adivinarlo con la perspectiva que dan los años. Como por ejemplo, aquella generación de jóvenes que no cayó en el recurso fácil de hacerse seguidor de uno de los equipos grandes, de los que se llevan los campeonatos, porque tu equipo también es campeón y se ha convertido, a los ojos de todos, en un grande. O el hecho de que por una noche, todo un país ha formado parte de la hinchada de un mismo equipo, algo casi inimaginable hoy en día, y lo que es más importante, ganándose el cariño y la simpatía de todos por medio del buen fútbol y el coraje. O incluso el saberse privilegiado porque junto con los que vieron a Los Alifantes abrir la senda de la Primera División, los que disfrutaron con Los Magníficos del mejor equipo de nuestra historia, los que vibraron con los Zaraguayos y quienes vieron al Zaragoza de mediados de los ochenta mojar la oreja a los equipos grandes de España, junto a todos ellos, podrás sentarte tú y decir Yo ví a mi equipo escribir ésta gloriosa página de su historia. Pero bueno, todo eso ahora es secundario. Prefiero seguir dando saltos en las canchas del patio del colegio hasta que haya que volver a clase...
... y aquí estoy, de vuelta frente al ordenador, de nuevo con el archiconocido nudo en la garganta, las manos temblorosas y los ojos vidriosos por la emoción. Soy quince años más viejo, el equipo va mal, pero el indescriptible sentimiento forjado aquella noche permanece intacto, y soy plenamente consciente de que nunca morirá. Es más, alimenta día a día mis esperanzas de que volveremos a ganar, a ser grandes, a reclamar nuestro sitio. ¿Que por qué estoy tan convencido? Muy sencillo: porque ya lo he visto antes. Lo ví una gloriosa noche de Mayo hace ahora quince años.
sábado, 1 de mayo de 2010
A far, far away supporter
La siguiente entrada debió ser publicada unos meses antes, pero por unos asuntos u otros, no me ha quedado más remedio que ir posponiéndola. Y eso que el tema del que trata me parece tremendamente interesante. ¿Os imagináis añadir a la tremenda incertidumbre acerca del destino del equipo una gran dificultad para seguir la actualidad del club, el devenir de los partidos, el run-run del aficionado...? De eso trata justamente. Porque si movidito está siendo el año para los que acudimos cada quince días a
Seguir al Zaragoza desde la lejanía es depender no ya de los resultados que se den, que a la postre es lo más importante, sino de que la información “periodística” no esté excesivamente manipulada para poder hacerse una idea de lo que sucede antes y después de cada partido y, depende sobre todo, de lo que los seguidores digan, bien sean amigos, o cualquiera que publique en un foro o blog.
Seguir al Real Zaragoza desde Irlanda es doblemente difícil. Primero porque la liga española en el extranjero se define por el Real Madrid (más aún a raíz de la llegada de CR9), y del Barça (más aún a raíz de la espectacular campaña que hizo el año pasado); y segundo porque aquí el fútbol, o mejor dicho, el soccer, es Premier y nada más que Premier. Y con razón, puesto que
Siempre se ha dicho que “ojos que no ven, corazón que no siente”. Generalmente es un refrán muy cierto, tan cierto como que al ser el único no ya zaragozano de mi ambiente, sino aragonés, el Real Zaragoza no se ve apenas… pero se siente. Encender el ordenador un domingo por la tarde significa una primera parada obligatoria para ver el resultado, el tan temido resultado. Como las cosas van tan mal, el no ver hace que se multiplique, y el no sentir hace que se desee, pero cuando se quiere algo, el sentimiento no desaparece.
Y es hablando con gallegos, vascos, catalanes…. cuando te das realmente cuenta de que el Real Zaragoza es más, mucho más, de lo que está siendo durante estos últimos años. Que el Real Zaragoza enorgullece mucho más de lo que pudiera parecer. Todos nombran a Cedrún, a Santi Aragón, Diego Milito, Galletti… Nayim… es decir, todos nombran a un Real Zaragoza que, como leí en el blog de PocoAPocoYConCalma, fue grande. Todos conocen al Real Zaragoza como un equipo grande. Un Zaragoza que enorgullece.
Vivir en la lejanía significa depender de que RojaDirecta.com tenga buenas conexiones. Ahora mismo acaba de acabar otro partido, un Zaragoza 0 – 0 Deportivo. Un equipo que ha jugado con más corazón con cabeza (nota del comentarista: “el Zaragoza no mete gol ni con 5 balones”), pero eso ya es otra historia.
Lejos queda aquél gran 3 – 0 que le metimos al Getafe, un partido nada presagiador de lo que a la postre se ha convertido esta temporada.
Luego está la historia de la directiva, la presidencia y el cuerpo técnico, un boom más que previsto, difícil de seguir pues las noticias llegan a cuenta gotas y siempre tarde.
Mañana tocará seguir diarios digitales para saber más.
viernes, 26 de febrero de 2010
Fuego amigo
El meta argentino fue considerado desde el momento en que acabó el choque responsable máximo de la derrota. Con mucha razón, posiblemente. No voy a entrar a valorar lo acertado o no de sus intervenciones, pues las imágenes están ahí; a mi entender la mayor carencia de Juan Pablo ha sido no lograr transmitir seguridad a la zaga en ningún momento. No vamos a descubrir ahora la irregularidad que siempre ha acompañado a las cancerberos sudamericanos, aquí ya la hemos comprobado en varias ocasiones; sólo Carrizo podía "salvarnos" de Carrizo, y no lo ha conseguido. Es justo reconocer que en momentos puntuales ha sustentado al equipo con grandes intervenciones-por ejemplo en Tenerife-, pero actualmente resta más que suma, el público la ha tomado con él y la confianza de su entrenador, hasta hace pocas fechas total, parece que comienza a resquebrajarse. Es momento de probar a Roberto, se supone que para eso se solicitó su cesión, para que demuestre la buena fama que se atribuye a la última hornada de grandes guardametas de la cantera del Atlético, de la que forma parte junto a De Gea y Joel.
Dicho esto, hay que reconocer también que no menos mortíferas para el casillero de puntos del Zaragoza son las actuaciones de Gay que las de Carrizo. Y me da la impresión de que este aspecto está quedando un tanto solapado, no sé muy bien por qué parece que de un tiempo a esta parte, desde la segunda época de Víctor Fernández, el técnico tiene patente de corso para cualquier tipo de experimento o decisión, aún a costa de la marcha del equipo. Ocurrió también con Marcelino y está sucediendo ahora con Gay. Y es que, no nos engañemos, tras la cantidad de sinsentidos en los cambios, el galimatías táctico que promovió desde la banda(el sempiterno 4-5-1 de Preciado y la capacidad de asociación de la media del Sporting requería a mi entender una cierta adaptación del dibujo, pero no lo varió un ápice) y su falta de recursos cuando había que ir a por el partido, excepción hecha de su acumulación de hombres de carácter ofensivo sin orden ni concierto, era de esperar que fuera señalado con tanta intensidad o más que el meta argentino. Pero no ha sido así. Hasta me atrevería a decir que las crisis Ayala-Ewerthon, Carrizo y Pennant le han servido de cierto parapeto, porque estas carencias y experimentos no son cosa sólo del último partido(véanse los encuentros ante Real Madrid y Tenerife) y sin embargo su imágen no parece excesivamente desgastada. Mi sensación, al fin y al cabo, es que ahora que la plantilla está a la altura de los retos marcados a principio de temporada, es el técnico el que no lo está. Tenemos mimbres para jugar mejor y estar algo más arriba, quizá no mucho, pero algo sí. Ah, y a la hora de buscar responsables, he obviado a Babic. Deliberadamente. Creo que la exigencia que recae sobre los jugadores debe ser proporcional a las expectativas creadas, al rol para el cual fueron fichados. Y la presión que soporta el serbio me parece desorbitada. Como si pagáramos 96 millones de euros por Ronaldo y luego criticáramos a Garay porque no marca 30 goles por temporada ni decide partidos. El ejemplo puede parecer exagerado, pero viene a reflejar que cuando un jugador no es un primer espada, ni viene con la vitola de titular ni para el técnico que lo contrató-menos aún para el actual-, hay que calibrar su aportación en la medida que se merece. Marko es un jugador para completar una plantilla, darle versatilidad, soluciones, para ayudar, en una palabra. Y hay que comprender esto para no hacer más difícil su labor.
Así las cosas, toca visita a Getafe. El Zaragoza que allí actúe es una gran incógnita. ¿Se puede traer algo positivo? Sí, sin duda, aunque el Getafe es un equipo incómodo y con unos cuantos hombres-Soldado, Pedro León, Casquero, Del Moral- que habrá que sujetar, si Contini está inspirado podemos tener posibilidades, y arriba la dupla Suazo-Colunga me parece de plenas garantías. Gay hacía hincapié en su última rueda de prensa en mejorar en el aspecto defensivo, y espero por nuestro bien que sea él el primero en tomar conciencia de ésto; puede empezar por facilitar las cosas al equipo, en lugar de lastrarlo. Y suerte a quien ocupe la portería...
viernes, 5 de febrero de 2010
El dos de corazones
Leo hoy que probablemente se pierda el partido ante el Sevilla, pues su precaria forma física y el largo tiempo de inactividad al que se vió sometido así lo aconsejan. Y ya han surgido los primeros comentarios acerca de lo errónea que es ésta decisión, que no debe perder el ritmo, que no puede faltar en una cita tan importante y cosas así. Y es que, seis partidos después de su vuelta, nos hemos vuelto a acostumbrar a sus subidas por la banda, como si todo este tiempo hubiera seguido jugando. Nada más lejos de la realidad. Sólo él sabe cuánto ha sufrido, cómo a golpe de penurias y dolor se ha ido forjando su historia en nuestro equipo. La historia de un líder.
Desde su llegada a Zaragoza en 2006, Diogo dejó muestras de su indudable carácter y profesionalidad, la más relevante sin duda el hecho de abandonar el Real Madrid en busca de minutos, demostrando que el conformismo no es lo suyo, que prefería ser cabeza de ratón antes que cola de león; en definitiva, que merecía la pena apostar por él, a fín de cuentas sólo hacía un año que había desembarcado de River Plate y nunca contó con la confianza de Capello, que llegó incluso a alinearlo de mediocentro. Y afortunadamente el tiempo le dió la razón: se convirtió en uno de los mejores laterales de la Liga y su aportación tuvo mucho que ver en la gran campaña 2006/07 del equipo, en la cual se consiguió acceder a la Copa de la UEFA vía liga por vez primera desde la temporada 1999/00. Y poco después, aquella maldita lesión... yo mismo reconozco haber llegado a pensar que no le volveríamos a ver en un campo de fútbol, y la verdad es que pocas veces he celebrado más haberme equivocado. Sin embargo, 19 meses de calvario y dos operaciones son un túnel demasiado largo y oscuro. ¿Qué Diogo podíamos esperar a su regreso? ¿Se habría perdido a ése futbolista de carácter capaz de partirse la cara literalmente con un delantero rival sobre el césped? Su respuesta llegó en una entrevista tras la derrota ante el Athletic, tajante, contundente, como para concederle el brazalete de capitán allí mismo: "Estoy hasta los huevos de estar siempre jodido y triste". No olvidemos que en ese partido había reaparecido por fín, y ojo, jugando los noventa minutos, siendo de largo el mejor jugador de su equipo e incluso marcando un gol de puro coraje. Y ahí fue. Ahí, en la sala de prensa, llegó la mejor noticia del año, fichajes invernales aparte. Diogo ha vuelto. La banda derecha vuelve a tener dueño.
Así que, para qué engañarnos, si necesita descansar mi humilde opinión es que debería hacerlo. Soy plenamente consciente de la necesidad de los puntos, de que de aquí hasta mayo todo son finales, pero no es el Sevilla el mejor dulce al que hincarle el diente, tanto por la entidad del rival como por la intensidad que requerirá el choque, y, lo que es más importante aún, es más decisivo lo que perdemos si se vuelve a lesionar que lo que ganamos si lo forzamos frente al Sevilla para intentar sacar un buen resultado. La mejor noticia para él, para todos nosotros, será volver a ver galopar por la banda derecha al dos de corazones al siguiente partido. Con un par, Carlos.
lunes, 7 de diciembre de 2009
Pintan bastos
Prensa y afición buscan culpables, como ocurre en cualquier equipo cuando vienen mal dadas. Haberlos haylos, y en todos los estamentos. La directiva, por ejemplo, ha contribuído sobremanera a que se cumplan los malos augurios del cierre del mercado. La falta de fichajes propicia una plantilla corta, escasez de variantes, ceño fruncido de Marcelino, nudos en la garganta cuando un jugador cae lesionado; en definitiva, un mal comienzo. Es por tanto lógico que la directiva sea la primera señalada a la hora de buscar culpables, pero ojo, no es la única. A pesar de que tras la temporada del ascenso merecía un voto de confianza, creo que hay que empezar a mirar al entrenador y pedirle responsabilidades. Si la razón le asistía cuando manifestó a la directiva su disconformidad por la falta de refuerzos, los nulos resultados provocados por su inmovilismo táctico y su poca flexibilidad para adaptarse a las situaciones de partido le señalan como principal responsable de la situación del equipo en la tabla. Es decir, un técnico unánimemente reconocido como de los más prometedores del país no puede obcecarse con un dibujo táctico si éste da tan pocos resultados: no cuenta con jugadores adecuados para disponer una zaga tan adelantada, porque de los diez jugadores en plantilla que pueden actuar en la línea de defensa quizá sólo Diogo, Laguardia y Goni son rápidos (ninguno de ellos titular, dos muy mermados físicamente); es más, la gran mayoría de los defensas de que disponemos ni son rápidos ni lo han sido nunca, así que lo de pedirle peras al olmo no es una opción válida, no olvidemos que a día de hoy somos el equipo más goleado de la categoría. Digo más, si realmente hay que jugar con la defensa adelantada, la mejor opción en la portería es Carrizo, más acostumbrado por naturaleza a jugar con el pie y a estar cerca de los centrales que López Vallejo, guardameta de corte clásico, o dicho de otro modo, metido siempre bajo palos. Esta es, dicho sea de paso, otra muestra de cómo el carácter de Marcelino se impone a su buen criterio: preferir a López Vallejo implica-aunque esto es sólo una opinión personal- entregar la titularidad a un guardameta que no mejora al argentino, que condiciona enormemente la integridad de la zaga zaragocista según el estilo que persigue su entrenador y, dato importantísimo, que sólo ha sido capaz de consolidarse en conjuntos de perfil bajo y en Segunda división-y sólo durante media temporada-. Pero claro, tiene toda la confianza del técnico, así que a jugar. Sin excusar los fallos de Juan Pablo mientras fue titular-que los tuvo-, ¿tan mal papel desempeñó? ¿No es indispensable para un portero la confianza para poder dar lo mejor de sí? ¿No es, al fín y a la postre, una manera de pisotearle anímicamente despojarle de la titularidad tras encajar seis goles ante un equipo que está a años luz del resto y ante el que poco más se podía hacer? Si hemos sido muchos los que hemos destacado la capacidad del técnico asturiano a la hora de formar bloques y hacerlos competir con éxito, ahora también conviene decir alto y claro que en este aspecto ha sido un completo fracaso.
El "debe" de Marcelino es pues, en lo que llevamos de temporada, extenso. Pero en última instancia y como siempre, los culpables de todo lo bueno y lo malo son los que salen a batirse el cobre al césped cada domingo. Y aquí el panorama también es desalentador. A mi entender hay cuatro nombres que personalizan el paupérrimo nivel del equipo: Ayala, Gabi, Arizmendi y Ewerthon. El primero, a sus 36 años, seguramente apure sus últimos partidos como profesional y tiene ya poco que ofrecer al equipo, lo que no hace sino reflejar la sensación de impotencia, de fragilidad, de combatiente ya vencido que se puede extrapolar a todos sus compañeros; del segundo habría que comenzar diciendo, siendo justos, que ha recaído sobre él una tarea que le viene grande: ser el motor de un equipo, hacer que funcione una sala de máquinas, no puede ser responsabilidad de un jugador tan limitado técnicamente, que ofrece mucha brega, pero poco acierto. Seguramente la pasada temporada alcanzó su techo, instalado en una categoría más adecuada a su nivel; algo parecido le sucede al tercero, con el agravante-¿es sólo una sensación mía o los demás también lo véis?- de que no le acompaña la suerte en casi nada de lo que emprende; del cuarto se puede decir que el mal trato que recibió mientras estuvo abierto el mercado podía hacer intuir que este no sería su mejor año, pero esto tampoco es una justificación: un delantero que ha llegado a ofrecer un rendimiento tan alto, que, en sus propias palabras, arribó a este club para "volver a la selección brasileña" no puede tomarse con tanta desidia su trabajo, por dignidad profesional, porque es año de mundial o porque otros equipos puedan fijarse en él.
Que conste que no estoy salvando al resto. Poco hay hasta ahora en el Real Zaragoza de 2009/10 que sea digno de mención. Pero prefiero buscar soluciones. Se está hablando estos días de un posible relevo en el banquillo. Las estadísticas de la temporada del último descenso están ahí para demostrar que no es la mejor de las soluciones. Más bien creo que el problema actual del equipo es 80% de actitud. Si el míster cediese hacia la lógica se podría comenzar por un cambio de sistema, jugando con dos puntas, cuatro en rombo en el centro y arropando a los defensas; mantener la línea defensiva, ya que aunque frágil, es la mejor que podemos disponer; sacar del once a Gabi y repartir en la divisoria el talento de la zona de tres cuartos, donde el potencial del equipo es mayor, pues muchos equipos firmarían poder contar en sus filas con Abel Aguilar, Jorge López, Jermaine Pennant, Ángel Lafita o Ander Herrera. Y a convertir La Romareda en un fortín y a arrancar todos los puntos posibles fuera de casa se ha dicho. Ah, y un aviso a navegantes, aficionados acérrimos y periodistas rellenapanfletos: aquí no estamos obligados a jugar como el Barcelona. Ahora que el equipo está tocando fondo salen de debajo de las piedras unos y otros proclamando acerca del fútbol que antes se veía en La Romareda, de lo exigente que es el aficionado del Zaragoza, y demás falacias románticas por el estilo. Aquí de lo que se trata, y parece ser que mucha gente lo está olvidando, es de sobrevivir a la espera de tiempos mejores, y quien opine lo contrario, que eche un vistazo a las arcas del club, o que busque en la Wikipedia lo que significa el término "Ley Concursal".
viernes, 4 de septiembre de 2009
Sudáfrica 2010: a meses vista. Los "Pross"
El 21 de Noviembre de 2007 es sin duda la efemérides más negra de la historia reciente de la Selección inglesa de fútbol. Ese día todas sus opciones de participar en la Eurocopa de Austria y Suiza de 2008 se desvanecían merced a la derrota sufrida ante una brillante Croacia por 2-3. A la traumática experiencia de quedarse fuera de una gran cita continental, más grave aún para una selección histórica como la inglesa, se le sumó un bochorno y una sensación de inoperancia como hacía años que no se recordaban en un combinado tan potente, con el agravante de ser eliminados como locales en Wembley, uno de los estadios míticos del planeta fútbol. La afrenta fue escandalosa. Y en uno de los países del mundo donde el equipo nacional tiene más presión, tanto por ser los inventores de este bendito juego, como por sus despiadados medios de comunicación, este caldo de cultivo desencadenó una auténtica revolución: despido fulminante de Steve McLaren y nombramiento de Fabio Capello. Naturalmente, surgieron dudas: su carácter férreo, juego rácano y, ante todo, el desembarco de su guardia pretoriana en el cuerpo técnico de la Selección, con la consiguiente desaparición de preparadores británicos en el Staff. ¿Demasiado para la arrogancia inglesa?
La mayoría de la gente recurre al mismo término a la hora de definir a Fabio Capello: resultadismo. Este aspecto no admite dudas, como tampoco las admite el hecho de que, a consecuencia de esto, es uno de los mejores entrenadores del mundo. Es superlativa la capacidad del italiano de optimizar al máximo los recursos de que dispone, de extraer hasta la última gota de rendimiento de sus plantillas. Ha ganado títulos en todos los equipos a los que ha dirigido. Su estilo podrá gustar más o menos, pero nadie puede dudar de su capacidad para gestionar grupos humanos y llevarlos hasta el triunfo, que al fín y a la postre es lo que diferencia a los grandes entrenadores del resto. De todo esto se han dado cuenta ya en Inglaterra, y nadie duda de que poner al italiano al frente fue todo un acierto. Inglaterra es líder del grupo 6 de la zona Europea de clasificación para el Mundial 2010, está virtualmente clasificado y con toda seguridad será uno de los más firmes candidatos al título. ¿Es desorbitada esta afirmación? ¿Están preparados seleccionador y jugadores para semejante reto?
El punto de partida, la portería, es también el punto más débil de Inglaterra. La no participación en la Euro 2008 fue achacada en gran parte al nulo rendimiento de todos los guardametas que pasaron por allí durante la fase de clasificación. Ni David James, ni Paul Robinson, ni Chris Kirkland ni Scott Carson(duramente criticado por su actuación en el fatídico partido ante Croacia) aportaron seguridad al arco inglés, y lo cierto es que desde entonces no ha surgido ningún portero que suponga una clara mejora respecto a ellos. Un amigo con el que suelo hablar de fútbol sostiene que "Capello va a hacer campeona del mundo a Inglaterra y, lo que es más, sin portero"... Está por ver. Pero lo único seguro es que desde David Seaman Inglaterra no ha producido ningún gran guardameta, y me temo que ni Ben Foster ni Robert Green van a cambiar esa tendencia. De aquí hacia adelante, la Selección inglesa es muy potente en todas sus líneas. La defensa es un auténtico seguro de vida: la pareja Terry-Ferdinand aporta una gran solidez atrás, jerarquía e incluso llegada a balón parado. En las alas, Ashley Cole lleva muchos años a un gran nivel, aunque últimamente parece estancado; su compañero en la derecha, Glen Johnson, ha comenzado muy bien la temporada. En el banquillo, nombres como Wayne Bridge, Joleon Lescott(sobresaliente central) o Wes Brown, todos ellos de primer nivel, aseguran y apuntalan el equipo.
El centro del campo inglés merece una mención especial. Y es que, en mi opinión, sólo la Selección española lo supera. Aúna talento y sacrificio en grandes dosis. En el 4-4-2 clásico que utiliza Capello son fijos Gareth Barry, Steven Gerrard y Frank Lampard en el centro del campo. El primero es a mi entender uno de los mejores mediocentros de Europa en la actualidad. Con su privilegiada zurda es capaz de dar equilibrio y manejar los tiempos de una manera exquisita. Por buscarle un símil, está en la línea de jugones como Xavi. Junto a él, haciendo de escudero, Steven Gerrard. Qué decir de Stevie que no se haya dicho ya. El del Liverpool responde a un perfil de "todocampista", que lo mismo apoya a la defensa en el repliegue como se suma al ataque desde segunda línea; no es exactamente ni mediocentro, ni interior ni enganche, pero cumple con nota en cualquier demarcación. Su sociedad con Barry es muy provechosa para el equipo, pues el mediocentro del City puede dedicarse a generar juego, liberado de tareas defensivas, mientras que el del Liverpool, como demuestra cada partido en su equipo, rinde más con un compañero al lado a quien proteger. Por delante de ellos, llevando el peso del juego de ataque del mediocampo, está Frankie Lampard, uno de los mejores jugadores ingleses de la última década sin ninguna duda, aunque a veces da la impresión de que no ha llegado a tener el reconocimiento que merece, siempre un poco a la sombra de Gerrard. Si no está, tanto el Chelsea como Inglaterra lo notan, pues pierden ese plus en ataque que sólo te da un auténtico crack, porque Frankie es eso, un crack que quizá si hubiese jugado en un equipo menos odiado que el Chelsea... El cuarto puesto de la línea ya admite variantes. Debería ser para David Beckham, pues a pesar de su edad su rendimiento con la elástica nacional es siempre notable y sus centros y faltas directas dotan a Inglaterra de un arma ofensiva adicional, aunque Capello ha reiterado que debe regresar a una liga competitiva si quiere contar en la Selección. Por si acaso, en el banquillo hay recambios de garantías como Michael Carrick, James Milner, Aaron Lennon, Theo Walcott o Ashley Young; con estos tres últimos, se completan las bandas probablemente más incisivas de toda Europa. En la delantera también hay donde elegir. En teoría los dos puestos son para Wayne Rooney y Peter Crouch, con el primero actuando de segundo punta y bajando a línea de tres cuartos para recibir e incluso participar en la elaboración del juego de ataque, tal y como hace en el Manchester United, dejando al segundo como referencia en punta para aprovechar su gran envergadura, tanto para rematar como para habilitar segundas jugadas. También cuenta, y mucho, Jermaine Defoe, en un gran momento de forma, tal es así que no es de extrañar ver de inicio en muchos partidos la pareja Rooney-Defoe. Dos puntas experimentados como Carlton Cole y Emile Heskey completan la terna atacante, sin olvidar la gran incógnita de Michael Owen, del cual todo parece indicar que si su actuación en Manchester es destacada, finalmente estará.
Con todo esto más las posibles incorporaciones de última hora(atención a nombres como Gabriel Agbonlahor o David Bentley) no hay duda de que la Selección inglesa es una de las más potentes de los últimos años. Es posible que su gran rival esté en su propia casa, pues va a estar sometida una vez más a una presión enorme, pero en la combinación de su gran talento con la competitividad y el carácter ganador que imprime su seleccionador sí es posible que se encuentre la solución para salir campeona el próximo 11 de Julio en Johannesburgo. De momento hoy, ironías del destino, vuelve a enfrentarse con Croacia, aunque la situación ha cambiado radicalmente: la revolución ha culminado con éxito y se ha elevado el listón. Sólo el tiempo dirá si Inglaterra confirma las buenas sensaciones que ha suscitado desde Noviembre hasta hoy, si es verdad que puede salir campeona del mundo.